¿Qué
viene después de mil?
Anette
Bley
Takatuka
2009
+6
Otto
y Lisa son amigos. Viven en el campo y, entre los dos, suman cuatro
piernas y un bastón. Otto conoce muchos secretos: qué viene después
de mil, de dónde vienen los números o por qué los indios colocaban
a sus muertos sobre los árboles. Sabe, además, la respuesta a
multitud de preguntas y está dispuesto a descubrir (o inventarse)
otras tantas junta a la inquieta y curiosa Lisa. A Otto y a Lisa les
une las ganas de conocer, las cerezas, las galletas y bizcochos de
Olga y, por supuesto, la misma Olga. Solo les separa la edad pues
Otto, aunque en ningún momento lo mencione el libro, bien podría
ser el abuelo de la pequeña Lisa.

Viven
felices en un entorno alegre y despreocupado, siempre verde y azul en
las ilustraciones hasta que el otoño llega a la historia y a la vida
de Otto al mismo tiempo en forma de tonos marrones, blancos y grises.
Entonces, Otto se acerca a la muerte con sosiego. Le vemos despedirse
dejando muy claro que él, como buen jardinero, quiere volver a la
tierra, nada de subirlo a un árbol. Eso
se lo dejamos a los indios,
dirá ante la pregunta de Lisa. Esa sensación de calma y naturalidad
se transmite tanto a Lisa como al lector. La niña mantiene vivo al
anciano en su recuerdo y no entiende por qué los mayores susurran y
están muy serios. También llora, pero espera a estar sola con Olga.
Entonces, las dos, descubrirán que Otto no se ha ido del todo.
Qué
viene después de mil es
un cuento ilustrado, que no un álbum, ideal para leer en familia.
Además de las ilustraciones, el libro está lleno de dibujos y
garabatos en los márgenes que permiten una segunda lectura a través
de lo que pasa por la cabeza de Lisa en cada momento. Una historia
tierna y cercana, con tintes poéticos, que habla de la muerte, de la
compañía en el duelo y del consuelo que puede traernos compartir
recuerdos sobre un ser querido. Porque los muertos quieren que la
vida siga.