martes, 20 de enero de 2009

Remedios caseros

El problema de los poemas sobre guerras es que, aunque estas se olviden, ellos no caducan. Este lo escribí pensando en Irak. Que cada uno piense en el país que más le duela.


Remedios caseros para la guerra

Usar transporte publico.
Viajar con todos los poros abiertos,
buscando el horizonte en otras
caras.

Cantar blues.
Matar el hambre masticando menos
y con la boca
cerrada.

Cambiar de idioma.
hablar, hablar, hablar
y deshacer el plomo con
palabras.

Hacer caso a los poetas.
Mancharse manos, huesos,
hasta el alma
buscando con el otro
la esperanza.

Limpiarse los oídos.
Vaciar el diccionario de palabras
que suenan como truenos
y no traen
agua.

Cepillarse los dientes
con el grifo cerrado.
Cambiar la economía de los números
por pan, educación y
casas.

Vocear paz.
Amar a los soldados sin dar tregua.
También sin darles flores,
que es muy
cursi.

Dar gracias a los árboles.
Desnudar la cabeza de fronteras.
-Se borran bien con roce
de experiencias y con pieles
mezcladas-

Hacer y beber vino.
Limpiar las cañerías de carroña
con refrescos de cola,
y reciclar las
latas.

2 comentarios:

  1. Ey! aquí me tienes... te voy a dejar un par de links a mis blogs preferidos, no te los puedes perder:

    http://myclownworld.blogspot.com
    http://planetaimaginario.blogspot.com
    http://exiliateconmigo.blogspot.com

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  2. Precioso tu poema. Defines muy bien un buen código de valores: mirarnos más, hablar y emplear el lenguaje, disfrutar de la naturaleza, buscar juntos la esperanza con esa visión tuya tan naif, llena de encanto y de mundos mágicos, de coca-cola y regaliz. Genial.
    Muy apropiado para tu encuentro con los pequeñajos de 2 ó 3 añitos.
    Felicidades.
    Sevilla.

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